
1. Creemos y somos iglesia, dos grandes regalos
Nosotros, ¿por qué estamos aquí, en Misa? Estoy totalmente seguro de que todos los aquí presentes coincidimos, al menos, en una doble respuesta:
- Estoy aquí porque tengo fe, porque soy una mujer o un hombre que confío en Dios y que he puesto mi vida, gozosamente, en sus manos. ¡Gran don!
- Estoy aquí porque soy iglesia, soy miembro de un cuerpo vivo donde queremos caminar juntos, ayudarnos unos a otros y, unidos, servir a la sociedad entera. ¡También gran don, gran regalo que he recibido!
= Tenemos fe, somos iglesia… y caminamos en salida y juntos, sinodalmente.
2. Y esta semana con una llamada especial
Sí, con una llamada, con una vivencia especial porque el miércoles pasado, miércoles de ceniza, hemos iniciado la Cuaresma. Cuaresma, este tiempo en que estamos llamados a reconocer y agradecer el gran don que es Dios para nosotros; a la vez, estamos llamados a reconocer que no siempre correspondemos adecuadamente al Señor; y, por tanto, estamos llamados a convertirnos a Él, al Señor.
El papa León –en su Mensaje de Cuaresma para este año: Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión— nos invita a que, para convertirnos, en esta Cuaresma tengamos muy presentes: escuchar, ayunar y juntos.
- Escuchar: escucha diaria de la Palabra de Dios. Y escuchando la Palabra, ella nos educa para escuchar la realidad y para escuchar el clamor de quienes sufren.
- Ayunar: ayunar de todo lo que nos estorba y de todo lo que nos impide tener verdadera hambre y sed de justicia. Y concretamente nos invita a ayunar de toda palabra hiriente, de toda palabra que muestra odio o rencor.
Utilicemos palabras que cultiven la amabilidad, la concordia, la paz…
- Juntos: acrecentar la dimensión comunitaria que hemos de vivir en la familia, en la parroquia, entre los distintos grupos parroquiales… [En nuestra diócesis, vivir el Proyecto Sinodal Diocesano en el que vamos entrando].
Es ésta una excelente manera de vivir bien la Cuaresma: dedicar tiempo a estar con el Señor, escucharlo atentamente y coger fuerzas e ir a los hermanos, a la vida, a ser nosotros buenos servidores en la llanura del día a día.
3. La Palabra de Dios nos da luz
En que lo importante es que Dios sea escuchado y alabado y que nosotros, mirando a Jesucristo, estemos al servicio de los demás y no de nosotros mismos, nos da luz la Palabra de Dios de este domingo:
–1ª lectura, nuestros orígenes (Gn 2 y 3):
- Dios creo al hombre y a la mujer, les dio aliento de vida, y la vida empezó.
- Dios encomendó al hombre y a la mujer, a Adán y Eva, cuidar del mundo, aquello que era y puede ser un jardín, el jardín del Edén.
- Pero el hombre y la mujer no respondieron como debían a Dios: ni agradecimiento ni alabanza… Sino desobediencia, pecado, orgullo: tentados por el diablo, se dijeron “¡Aquí, en el mundo, nosotros vamos a ser los dioses!”.
= Lo que tendría que ser fe en Dios, se trastocó en orgullo, en soberbia…
–Evangelio: Jesús sufrió y sintió también la tentación, pero supo vencerla, supo vivir
en la verdad y mostrarnos el buen camino (Mt 4,1ss):
- 1ª tentac.: Que estas piedras se conviertan para ti en pan… Que te sobre de todo… Tú a vivir… A consumir… No sólo de pan vive el hombre… Hay que buscar antes lo de Dios y lo de mis hermanos… luego lo mío…
- 2ª tentac,: Tírate desde el alero del templo y los ángeles te recogerán en sus palmas… Todos te aplaudirán… La fama, los aplausos, el esplendor, el ser yo el centro de todos… Otra tentación que Jesús rechazó.
- 3ª tentac.: Te muestro los reinos del mundo y su gloria, todo esto te daré si me adoras, dice Satanás tentando a Jesús.
No quiero el poder de este mundo, no quiero las glorias de este mundo: “Al Señor tu Dios adorarás y sólo a Él darás culto”, dice Jesús.
3. ¿Y nosotros?
Así sufrió la tentación y respondió Jesús, ¿y nosotros? Nosotros también tenemos nuestras tentaciones, las mismas: vivir yo bien, el tener y el poder… Ser yo dios (“Seréis dioses”), y echar fuera al verdadero Dios y a sus hijos, mis hermanos.
La Cuaresma nos invita a reflexionar en esas tentaciones, en cómo se concretan en cada uno de nosotros: ¿Actúo yo siendo el centro de la familia, del grupo…? ¿Vivo yo acaparando para mí, mirándome a mí, o vivo compartiendo y mirando a mis hermanos? ¿Vivo yo encerrándome en mi parcelita de poder o vivo sirviendo a los demás?
Jesús, ante la tentación, vivió con una generosidad muy fuerte:
- No tuvo donde reclinar su cabeza: Los pájaros tienen nidos…
- Su poder fue arrodillarse ante los discípulos y lavarles los pies…
- Cuando quisieron hacerlo rey, se retiró al monte, en silencio, orar…
¿Qué pecado, que irresponsabilidad, qué insolidaridad, qué soberbia,
qué superficialidad… tengo yo que dejar esta Cuaresma?
¿En qué tengo yo que cambiar y convertirme a ser de Dios
y a ser de los hermanos?
Como medios, concretando los conocidos de siempre —ayuno, limosna
y oración–tres medios sencillos propongo para esta Cuaresma:
- Leer diariamente la carta de nuestro Padre Dios: la Palabra de Dios.
- Poner cada día, en el centro de todo, una persona que me necesita: servirla.
- Leer la carta de la madre, la Madre Iglesia: Mensaje de Cuaresma 2026.
Antonio Aguilera









