
¿Por qué estamos aquí?
-¿Por qué estamos aquí hoy, en esta celebración?
-En el fondo, por algo muy bonito y muy grande:
-Queremos ser fieles a Dios, queremos ser personas honradas e íntegras.
-Y nos damos cuenta de que no lo somos del todo, nos falta mucho…
= Hemos de convertirnos al Señor y a su Evangelio, y queremos hacerlo.
Hemos sentido la llamada a la conversión
Es llamada que se nos recordará mucho en estos 40 días de Cuaresma.
Hemos sentido llamada a la conversión, a superarnos, a ser mejores, a ser más
fieles, a crecer en amistad con el Señor y con los hermanos.
1ª lectura:
–“Convertíos”: -del latín convertere: convertir, cambiar de vida.
-del griego epistrefo: volver, regresar.
-del hebreo shûb: volver al inicio, retornar…
= Conversión: volver al inicio.
En los profetas era: -restablecimiento de un estado bueno original.
-retorno para un comenzar de nuevo.
-nueva puesta en vigor de la alianza con Dios.
Lo original, aquel estado bueno: hemos salido de la mano de Dios, somos
-criaturas de Dios (a su imagen y semejanza nos creó),
-transformadores del mundo (labrar el jardín),
-con igualdad esencial entre todos (hombre y mujer).
-Y Dios todo lo hizo bueno, todo lo hizo bien.
Convertirse: -volver a ese estado original de buena relación hombre-Dios
-volver al compromiso de la alianza, compromiso de amor
-volver al amor primero (Ap 2,4-5).
-“A mí”, dice Dios: -Dios nos ha hecho su propiedad personal.
-No somos seres anónimos, nos ha mirado personalmente.
= Volvamos al Señor, él es el centro. No a los “dioses”.
-“De todo corazón”: -no en lo externo, no guardándonos nada, no “atados”…
-Con el corazón entero, como Abrahán da a Dios su hijo…
–Personalmente, y como pueblo, y como asamblea… Cada uno y todos…
–Y da la razón: porque el Señor es santo, compasivo, misericordioso.
¿Difícil esto? ¡No tanto! Es “dejarse trabajar, dejarse labrar”
2ª lectura, Pablo: -Que os reconciliéis con Dios: en realidad equivale a “dejaos
(2Cor 5,20ss) reconciliar” porque Él toma la iniciativa: te creó, te llamó…
–No echar en saco roto la gracia de Dios:
Gratis la da Él, prepara tú la tierra.
–Ahora es tiempo de gracia, tiempo de salvación…
Ahora: abrir corazón, mente, ojos y manos…
Y así estamos llamados este año por el papa León, en su Mensaje de Cuaresma, a centrar estos días en las tres palabras siguientes: escuchar, ayunar, juntos:
- Escuchar: dar espacio a la Palabra de Dios a través de la escucha diaria de ella. Escuchando la Palabra, dice el papa, ella nos educa a escuchar la realidad y a escuchar el clamor de quienes sufren… Escucha como Él…
- Ayunar: ayunar de todo eso que nos estorba y nos impide tener verdade-ramente hambre y sed de justicia. Y nos invita a un ayuno y una abstinen-cia muy concretos: ayuno de palabras que lastiman e hieren al prójimo, desarmar el lenguaje renunciando a palabras hirientes, a palabras de odio… Utilizar palabras que cultiven la amabilidad, la concordia, la paz…
- Juntos: acrecentar la dimensión comunitaria que hemos de vivir en nuestras familias, en las parroquias, en los grupos eclesiales… [en nuestra diócesis, vivir el Proyecto Sinodal Diocesano en el que vamos entrando].
Con unos medios sencillos para la conversión,
los de siempre que nos propone el evangelio: Limosna, oración, ayuno.
-Cuando hagas limosna: el compartir… acrecentemos en esto… Cáritas…
Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca:
-como la harina y el aceite de la viuda de Sarepta (1 Re 17,7-16)…
-como los panes y los peces de los discípulos (Mc 6,30-34)…
-Cuando recéis: la oración… más dedicación… Evangelio, Via Crucis, …
El diálogo filial con el Padre, que es la oración, y que nos permite
encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.
-Cuando ayunéis: -Si gasto menos en mí, puedo aportar a los demás…
-¿Y de cuántas cosas puedo ayunar y he de ayunar?
De muchas cosas que no necesito. ¡Cuánto gasto en lo que no me es
necesario, mientras que a otros les falta!
Y con un ayuno, dice el papa, “que alcance también a la lengua”:
charlatanería, chismorreo, mentira, calumnia…
¡Cuidado con la lengua!
== Limosna… oración… ayuno / Escuchar… ayunar… juntos…
Y con un estilo, dice el evangelio (Mt 6,1-18): –no para ser vistos,
-sino para Dios.
En ello estamos.
Y vamos a vivir con entrega, ilusión y gozo la Cuaresma del 2026.
¡Que seamos así luz y consuelo en mitad de la situación que vivimos!
Antonio Aguilera









