No es bueno que nos olvidemos, aunque sea solamente alguna vez que otra, de que la caridad cristiana es el eje sobre el que gira nuestra fe. Lo decía el apóstol san Pablo y lo dicen todos los santos que han sido y son: sin caridad, sin amor al prójimo, nada somos y para nada nos sirve lo que hagamos. Aunque hagamos hablar a las piedras, no seremos nada sin practicar el amor a nuestros semejantes. Perdamos, pues, todas las cosas, pero quedémonos con la caridad que es el mandato que nos dio Jesús.

Esposo de María y padre adoptivo de Jesús, señor san José, intercede por nosotros al Señor para que Él nos auxilie en los momentos de





