
Si no actuamos correctamente, si nos abruma el tomar decisiones que estén inspiradas en el Evangelio de Jesús y optamos por hacer lo contrario de lo que deberíamos, no tenemos paz interior. Porque nuestra alma queda en desasosiego, intranquila y sometida a los caprichos mundanos. Así no podemos ayudar a los demás. Porque éstos requieren que antes hayamos sido capaces de serenarnos a nosotros mismos. Si somos capaces de instaurar la paz en nuestro interior podremos después acercarnos pacíficamente a los otros.




![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)
