Muchas y grandes son las obras que Dios hace para nuestro bien. La más grande: la inmolación voluntaria de su Hijo para liberarnos de la esclavitud y hacernos herederos suyos. Reconocerlo es nuestra obligación como creyentes. Pregonarlo entre quienes nos rodean es una forma de manifestarle nuestra gratitud.

Foto: J. Serrano “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?” V DOMINGO DE CUARESMA (Juan 11, 1-45) Participaba en una





