A veces nos gusta balancearnos en la inseguridad, aún a riesgo de perder el equilibrio y caer al vacío. Mejor estaremos si nos apartamos del precipicio que nos lleva a cometer el mal. No olvidemos que somos débiles y la tentación es siempre fuerte. Tengamos la valentía de alejarnos del precipicio, porque si no lo hacemos, terminaremos por caer en el abismo.

Foto: R. Misas «No os dejaré huérfanos» VI DOMINGO DE PASCUA (Juan 14, 15-21) En las guerras mueren soldados y civiles, se destruyen pueblos y





