La grandeza de lo que hacemos está en el amor que ponemos en ello. No nos lamentemos de nuestras pocas fuerzas o de la escasa capacidad que tenemos para llevar a cabo importantes acciones. Dios no nos exige cosas imposibles, sino que reconozcamos nuestra pequeñez y que lo que hagamos por Él, aunque sea insignificante, lleve una gran carga de amor.

Foto: R. Misas «Estoy con vosotros todos los días» ASCENSIÓN DEL SEÑOR (Mateo 28, 16-20) Los templos se vacían y los pastores que han de





