Es tarea muy noble aspirar a que haya paz entre los hombres y entre los pueblos. Como cristianos, nuestra tarea ha de contribuir a ello. Pero hemos de ser conscientes de que antes hay que instaurar la justicia, pues sin ella no hay paz real. Empezando por nosotros mismos, porque a menudo actuamos injustamente con los que nos rodean. De nada nos servirá aspirar a que se extienda el bien entre los seres humanos si no actuamos con bondad. Y esto requiere que practiquemos el perdón con todos, incluso hacia los que están enfrentados a nosotros.

María, madre de Cristo y madre de la iglesia de la que somos miembros, es la luz que nos alumbra cuando estamos rodeados de tinieblas,




![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)
