Si queremos llegar a los demás, incluso a los que se declaran contrarios a nosotros, el mejor método para conseguirlo es actuar con bondad. Difícilmente encontraremos corazones que se cierren a un gesto de cariño desinteresado, a un apretón de manos sincero, a un ofrecimiento de ayuda. Si ven en nosotros que somos sinceros, vivimos lo que predicamos y actuamos noblemente y sin imposiciones, conseguiremos acercarnos a ellos y entrar en sus corazones.

Santa María, Señora nuestra, bendita entre todos y llena de gracia. Que, aunque pecadores e indignos, nos sintamos hijos tuyos en todo tiempo y lugar.





