Solamente caminaremos dentro de la luz si vivimos en amor con los demás, como Jesús nos ha encomendado que hagamos. Un amor que exige renuncia a nuestros egoísmos y autosufiencias para convertirnos en amigos de todos, incluso de nuestros enemigos y de los que no son de nuestro agrado. La luz, que se nutre de la fe recibida, nos llena de claridad en cada acto de amor a los hermanos.

Dicen que existen tantas verdades como personas hay. En esta sociedad donde el relativismo y el egoísmo parecen dominarlo todo, son necesarios creyentes dispuestos a





